La Cuarta Teoría Política (4TPes)

Antena en español para una Cuarta Teoría Política

Europa hasta Vladivostok

JEAN THIRIART

por Jean Thiriart – Agosto de 1992.

Historia y Geopolítica

por Jean Thiriart – La Historia conoció las ciudades-Estado: Tebas, Esparta o Atenas; más tarde Venecia, Florencia, Milán, Génova,… Hoy conoce los Estados territoriales: Francia, España, Reino Unido o Rusia. Y al fin descubre los Estados continentales, como los Estados Unidos de América, la actual China y la URSS de ayer (1).

La Europa de hoy atraviesa un periodo de transformaciones. Debe pasar del estadio, más o menos estable, de los Estados territoriales al estadio del Estado continental. Para la mayoría de la gente esta transición está obstaculizada por la inercia mental, por no hablar de la pereza de ánimo.

A pesar de no ser más grande que un pañuelo, Esparta tenía gran vitalidad desde el punto de vista histórico; vitalidad, ante todo, en su aspecto militar. Sus dimensiones y sus recursos eran suficientes para contener un ejército capaz de ganarse el respeto de todos sus vecinos. Aquí nos acercamos al problema capital de la vitalidad de los Estados. La ciudad-Estado histórica fue sustituida por el Estado territorial. El Imperio Romano tomó el lugar de Atenas, Esparta y Tebas. Y sin esfuerzo (2)

Hoy, la vitalidad histórica del Estado depende de su vitalidad militar, que a su vez depende de la vitalidad económica; lo que conduce a la siguiente alternativa. Primera hipótesis: los Estados territoriales son forzados a convertirse en satélites de los Estados continentales. Francia, Italia, España, Alemania o el Reino Unido, representan solo la ficción de Estados independientes. Desde hace tiempo, desde 1945, todos estos países se han convertido en satélites de los Estados Unidos de América. Segunda hipótesis: estos estados territoriales se transforman en un único Estado continental: Europa.

La caída histórica de un Estado continental: La URSS

La lamentable desintegración de la URSS se explica, en particular, por la insuficiente comprensión teórica del Estado por Marx, Engels, Lenin y en ciertos aspectos por Stalin. Ya en 1984, mi discípulo y colaborador, José Cuadrado Costa, basándose en los trabajos de Ortega y Gasset y en los míos propios, publicó un brillante y profético ensayo titulado: “Insuficiencia y obsolescencia de la teoría marxista-leninista de la nacionalidad” (3).

Respecto a la comprensión de la esencia del Estado, los jacobinos estaban claramente más adelantados que los marxistas. En este campo, Marx estuvo siempre limitado por el periodo romántico de la Revolución de 1848. Ya a finales del siglo XVIII, Siéyès escribió sobre la manera de conseguir un Estado-nación “homogéneo”. El Estado-nación es el fruto de una voluntad política.

Otro ejemplo de estupidez marxista, que se remonta al romanticismo del siglo XIX, es la idea de la desaparición del Estado. Es difícil imaginar una idiotez mayor. Es un viejo sueño anarquista (4).

Así, Lenin preservó la existencia formal de las repúblicas. He escrito intencionadamente la palabra en plural. Al hecho de la aplicación del principio del centralismo dentro del Partido Comunista y a la peculiar personalidad de Stalin, se debe que esta ficción o comedia haya durado hasta 1990. El debilitamiento del partido ha conducido al estallido de la URRS, siguiendo las líneas de fractura que se remontan al periodo 1917-1922. La ficción se ha convertido en realidad.

En 1917 los jacobinos rusos crearon la República de los Consejos (llamo vuestra atención sobre el singular) Lenin aceptó la ficción de la Unión de Repúblicas Soviéticas (llamo vuestra atención, nuevamente, sobre el plural) y la toleró. De 1946 a 1949, en el apogeo de su poder, Stalin también preservó esta apariencia de Estados “independientes” desde Polonia hasta Bulgaria. Una imprudencia teórica más.

El Estado político por oposición al Estado étnico

El diccionario “Le Petit Larousse” dice que las condiciones para la uniformidad de una etnia son su lengua y su cultura. Para la finalidad de este análisis, daré mi propia interpretación extendida de este concepto, habiéndose afirmado que la unidad del Estado étnico hunde sus raíces en la unidad de raza, de religión, de lengua, de imaginería colectiva, de memoria colectiva y de frustraciones o miedos colectivos.

El concepto de Estado político (en tanto que sistema abierto, en expansión) es diametralmente opuesto al concepto de Estado étnico (en tanto que sistema cerrado, fijo) El Estado político es la expresión de la voluntad de hombres libres para tener un porvenir común.

El Estado político, o con más precisión, el Estado-nación político – del cual soy considerado como el teórico moderno tras Ortega y Gasset (5) – permite a los individuos preservar su individualidad personal (excusen este pleonasmo bárbaro y basto) en el interior del marco social. Hace menos de dos meses (6) he dado mi opinión sobre la importancia de los conceptos “Imperium” y “Dominium”. Desde 1964 nunca he dejado de desarrollar estos conceptos de origen romano.

A un amigo de la política que me llamaba “valón” (¡por si fuera poco!) le contesté, como de costumbre, que yo no soy ni valón, ni flamenco, ni alemán, ni belga, ni siquiera europeo. Yo soy yo. La persona de Jean Thiriart, “Éste es Jean Thiriart”, le escribí. No me gusta en absoluto ser clasificado en una categoría con otra gente, donde ponga que “se me parecen” Quiero mantener en todo momento mi ironía socrática. Paridario del totalitarismo cuando se habla del Imperium, me vuelvo anarquista en el tema del Dominium.

Marx y Engels no sabían absolutamente nada de esta dicotomía fundamental: Imperium/Dominium; por eso escribieron “La ideología alemana” contra Max Stirner. La visión del Imperium para Stirner (libre elección federativa, derecho a la secesión, etc.) será siempre utópica e inaplicable. Por el contrario, su visión de la libertad interna, en el ámbito del Dominium, será siempre interesante. Soy bolchevique, jacobino, prusiano y estalinista cuando se habla del Imperium y de su disciplina civil, pero mis gustos y mis intereses intelectuales concernientes a mi vida privada, mi vida dentro del marco del Dominium, van hacia la Odisea, los cínicos y Diógenes que respondiendo a la pregunta: “¿Puedes ver un hombre valiente en Grecia?” contesto: “Por ninguna parte, pero veo algunos valientes muchachos en Lacedemonia…” Es sabido que Diógenes y los otros cínicos admiraban el sistema espartiata, porque los espartiatas eran partidarios de la disciplina y de la austeridad y enemigos del lujo y la pereza. Al igual que Diagoras, estoy en contra de la religión… en el ámbito privado ¡Por supuesto!

Ciertamente soy conocido como mensajero de la Europa unida, de Dublín a Vladivostok (7). Pero esta Europa unida, que describo e invoco, está ligada al ámbito del Imperium Y mi opinión es que tal Imperium debe ser poderoso, dinámico y despiadado – para ser eficaz. En cuanto a la personalidad, está ligada a la categoría del Dominium. Mi personalidad cultural me impide escoger entre categorías. Es única, como mi código genético que es único.

Biológicamente cada persona es la encarnación de un código único. Es única en el ámbito de la cultura – música, arquitectura, literatura, pintura, etc. – Yo reivindico para mí mismo, el estatus de individualista inamovible. En el Estado político no puede haber “minorías”, puesto que éstas no conciernen más que a las individualidades, mientras que la colectividad no concierne más que al Imperium. Estos vínculos constituyen limitaciones que ya he mencionado antes.

Infortunios recientes: federalismo y confederalismo

En cuanto el tandem Imperium/Dominium es introducido en el concepto de construcción del Estado, soluciones perversas como el federalismo o incluso peor: el confederalismo, pierden todo sentido y toda utilidad.

No puedo evitar citar aquí a un autor americano del que solo conozco una cita, pero muy pertinente: “Todo grupo de personas, cualquiera que sea su número, por parecidas que sean entre ellas y cualquiera que sea la firmeza con la que sostengan una opinión común. Al fin se rompe en pequeños grupos que sostienen diversas variantes de la misma opinión; en estos subgrupos, a su vez, emergen otros sub-subgrupos y así sucesivamente, hasta llegar al último límite de esta división: la del individuo aislado” Estas palabras son atribuidas a Adam Ostwald, autor de un libro titulado:” Sociedad Humana”.

Los anarquistas del siglo XIX y muchos otros, incluido Proudhon, persistieron en el inmenso error de creer que los conflictos y las tensiones en el interior de los “grandes” grupos, siempre podrían desaparecer encontrando una solución en los “pequeños” grupos. Esta es la armonía social del siglo XIX; la armonía del pequeño grupo, opuesta al horror de la intolerable dominación del gran grupo. Incluso Lenin inventó una estupidez histórica en el marco del concepto absurdo del “pequeño-grupo-armonioso-que-siempre-le-va-bien” lo que le obligó más tarde a hablar de la desaparición del Estado, e incluso a desearla y a predecirla.

Europa hasta Vladivostok: la dimensión mínima

El Estado-nación, si quiere ser independiente, está obligado a dotarse de los medios militares adecuados. La posesión de dichos medios depende de la demografía, de la autarquía para las materias primas y de la potencia industrial del Estado. Entre Islandia y Vladivostok podemos unir 800 millones de personas (al menos para mantener el equilibrio con los 1200 millones de chinos) y encontrar en el petróleo siberiano todo lo necesario para satisfacer nuestras necesidades energéticas y estratégicas. Afirmo que desde el punto de vista económico: Siberia es para el Imperio europeo la provincia más necesaria para su viabilidad.

Una gran unión entre la Europa occidental, altamente industrializada y puntera en lo tecnológico y la Europa siberiana con reservas casi inagotables, permitirá la creación de un Imperio republicano muy potente, con el que todo el mundo deberá avenirse a acuerdos.

Las limitaciones impuestas por el Imperio europeo

Este Estado constituye una unidad. No conocerá y no tolerará: ni divisiones horizontales (autonomías regionales), ni divisiones verticales (clases sociales) (8).

Su principio fundamental será una única ciudadanía; en cualquier lugar del Imperio europeo, el ciudadano tendrá el derecho de elegir, de ser elegido y de trabajar. Podrá cambiar con total libertad de residencia y de trabajo. Su cualificación profesional será reconocida a lo largo de todo el Imperio – el médico que recibió su diploma en Madrid podrá ejercer sin limitación alguna en San Petersburgo. Todo corporativismo regional será excluido.

La separación de cualquier parte del territorio estará excluida en virtud del principio fundamental postulado.

Nosotros haremos de nuevo uso del principio jacobino: “la República es unitaria e indivisible”; sería imprudente repetir el error de Lenin en lo tocante al “derecho de autodeterminación”. La “región” o el ex Estado adherido, lo serán para siempre. La unidad de este Estado es irreversible, consolidada por la ley constitucional. Por el contrario este Imperio podrá extenderse, no por “anexiones”, sino por la adhesión de los que desearen unírsele.

El ejército será popular e integrado. Una casta militar no podrá disfrutar de un monopolio o de privilegios bajo el pretexto del profesionalismo. Este ejército estará completamente subordinado a la autoridad política. Durante sus primeros 25-50 años de existencia, este ejército integrado será objeto de una atención especial, a fin de que los reclutas de diferentes regiones del Imperio sirvan juntos.

No es necesario presuponer la existencia de regimientos croatas o de divisiones francesas o de cuerpos de ejército alemanes o rusos.

Habrá una sola moneda. La posesión de divisas extranjeras o usarlas como forma de pago será punible. ¿No es humillante y vergonzoso que sea posible hoy ir a Rusia provisto solamente de dólares americanos? Esto es, en efecto, humillante a la vez para los turistas de Europa occidental y para los rusos. Es un símbolo de nuestra caída común: los europeos del Oeste colonizados desde 1945, los europeos del Este balcanizados y colonizados desde 1990. Sería más correcto pagar el hotel en Moscú en ECUs europeos en lugar de dólares extranjeros. El inglés será la lengua común (9) – No he dicho “el americano”-.

En esto consiste mi elección pragmática e inevitable. El concepto de una legislación uniforme será uno de los principios fundamentales de este Imperio. Las leyes civiles, penales, laborales y comerciales serán uniformes. La interpretación y la aplicación de la ley serán idénticas en todo lugar.

El Dominium y sus límites

Todos conocen la sentencia según la cual “la libertad de una persona termina donde comienza la de los otros”. En un artículo precedente he indicado entre los ámbitos generales del Imperium aquél donde la República unitaria “…no retrocede nunca…” En cuanto al Dominium, supone una libertad de elección ilimitada, permitiendo todas las libertades individuales que no contradigan al Imperiun. Estas libertades estarán garantizadas en el marco de la vida privada.

En los viejos (gastados, enfermos) sistemas y regímenes políticos, las emociones, los sentimientos y los miedos privados intentarán inevitablemente – demasiado a menudo – entrar en la vida política. El Imperium deberá permanecer como un terreno elaborado, estructurado y dirigido exclusivamente por el neocortex.

Para comprender el comportamiento de una persona es necesario estudiar los mecanismos del cerebro (10). Repetiré aquí mi chascarrillo favorito: “Soy una persona sin alma…pues tengo un cerebro”. En efecto, como cualquier otro individuo tengo tres cerebros, a saber:
– El cortex original, el más antiguo (la vieja parte del cerebro) que nos permite andar, escalar, arrastrarnos o dar efecto al lanzar un balón de baloncesto.
– El cerebro “intermedio” (mesocortex) que contiene todo mi “software” emocional programado, necesario para la supervivencia. Sergey Chakhotin, especialista de Pavlov, hace tiempo describió estas pasiones y emociones. La supervivencia del individuo está favorecida por las pulsiones del combate y la nutrición; la preservación de la especie, por la inclinación sexual y parental (asociativa).
– Y finalmente, el más moderno de nuestros tres “programas de mantenimiento” es el neocortex, este magnífico instrumento del ser humano. Una herramienta infrautilizada.

La parte más antigua del cerebro ya tiene 200 millones de años. El neocortex se ha formado hace solo un millón de años.

Esta doctrina (o tesis) sobre los tres tipos de cerebro “superpuestos uno sobre otro” o sobre un triple cerebro, como lo escribió el traductor francés Roland Guyon, fue adelantada por fisiólogo americano Paul D. Mac Lean y popularizada a continuación por Arthur Koestler. En el libro de Otto Klineberg “Psicología Social” hay una larga discusión sobre la cuestión del comportamiento emocional de una persona.

Dos siglos antes de la aparición de los trabajos científicos de Paul D. Mac Lean, Siéyès había anticipado esta moderna tesis de la superposición de cerebros. Bastide, en su disertación de 328 páginas, menciona el manuscrito de Siéyès “Del cerebro y del Instinto”. Mucho tiempo antes que yo, Siéyès había sido sorprendido e irritado por las pseudo manifestaciones en el lenguaje político.

Si impongo esta digresión al lector es solamente para mostrar que una gran parte de los discursos políticos mordaces y agresivos provienen de nuestro cerebro medio superemocional.

Un buen estudio del discurso político solo es posible conociendo el mecanismo del funcionamiento del cerebro humano. En este caso es posible aislar la razón de la introversión o del odio hacia algo. Esto se convierte en un simple problema clínico explicado por la fisiología del cerebro. Durante años he tenido que debatir con “escritores” que trataban la política como un reflejo del comportamiento del “mesocortex” (pasión, emoción, pulsión, frustración, miedo, repulsión…) mientras que yo intentaba, con todas mis fuerzas, describir una ¡república del “neocortex”…sic!

Uno de mis críticos ha dicho que yo era un “monstruo frío y racional”. Estoy de acuerdo con él y prefiero esta condición a la de “monstruo báquico e irracional”, tan grato a los gamberros post- nietzchanos. Recomiendo encarecidamente al lector instruido interesado en la política, que se familiarice con los trabajos de Paul D. Mac Lean.

Lo absurdo de los discursos políticos pseudoracionales pretendidamente persuasivos (el abogado persuade, el científico prueba) queda de manifiesto tras esta declaración de Marc Jeannerod: “…el carácter indirecto de las relaciones entre el sujeto y el mundo externo. El sujeto se crea su propia representación de este mundo, y esta representación guía su acción. Desde esta perspectiva, la acción no es la respuesta a una situación externa, sino la consecuencia o el producto de esa particular representación de la realidad”.

Cualquier divagación primitiva sobre “la etnia” se explica de forma sencilla por ese concepto de “representación” (ficticia) de una realidad rechazada (proyección de la realidad) Un rechazo de la realidad necesario para el sueño cotidiano.

Para alguien que haya recibido una educación científica estricta, la política y su lenguaje representan un absurdo evidente. La gente se va arrojando a la cara invenciones y ficciones de hostilidad personal, rechazando aceptar las situaciones reales…

Pero volvamos a las tres clases de cerebro de Mac Lean. Cuando observamos las órbitas de los satélites, la trayectoria de las sondas espaciales, la resistencia del acero o las correcciones ópticas introducidas para fabricar una lentilla, utilizamos solamente nuestro neocortex. Durante una disputa de tráfico, utilizamos los llamados mecanismos reactivos (los del archicortex) y emocionales (mesocortex) del cerebro, y nos comportamos como mamíferos y reptiles. En una riña entre conductores las pulsiones agresivas prevalecen, suprimiendo gradualmente la función reguladora del neocortex. La inclinación sexual, a veces irreprimible, nos forzará a desear a la hija del vecino. La misma persona funciona siempre con la ayuda de este doble “programa”, los programas de pulsiones-pasiones-sentimientos-emociones y el programa del pensamiento completamente racional.

Esta digresión era necesaria como transición a la cuestión del gobierno de los pueblos.

La religión depende del ámbito del Dominium. Es un ámbito privado de actividad que no debería tener posibilidad de ejercer influencia alguna en la vida pública (con el consiguiente riesgo de ver como los “islamistas” han desafiado la autoridad en Yugoslavia) Es ridículo suponer que la religión deba interferir con una vida política razonable en el Imperium. Es precisamente a causa del desprecio por este principio, por el que masacres innobles y estúpidas han tenido lugar en Líbano, Palestina, Armenia, Yugoslavia y en Moldavia.

Los que mezclan la religión con la política son los actuales “aprendices de brujo”. Son criminales, aquellos que han creado esta situación de tensión, pero desde un punto de vista histórico, también son criminales los que han mirado hacia otro lado, ante el hecho de que las pasiones religiosas pudieran ser utilizadas en un contexto político.

En el Imperium laico de las repúblicas unidas de Europa, la libertad religiosa será permitida (preferiría escribir “admitida”) en el marco del Dominium y firmemente prohibida a la primera intentona de interferir en el ámbito perteneciente al Imperium. Los racistas impúdicos e hipócritas han inventado la tesis del “etno-diferencialismo” (sic) y de las “identidades etno-culturales” (re-sic). Como resultado de esto, han surgido verdaderas guerras en Moldavia, en Yugoslavia y en el Caúcaso – guerras conducidas por delincuentes de derecho común, o para ser precisos, por gansters.

Además de robos, de la prostitución, del juego ilegal y del narcotráfico; vemos que los criminales, desde hace al menos veinte años, han mostrado un gran interés por la cuestión de las “minorías oprimidas”. Estas locuras religiosas y etno-diferencialistas han sido hábilmente manipuladas, primero por charlatanes y después por gansters. Éstas, así llamadas locuras, que se apoyan sobre desesperados con las armas en la mano, nos arrastrarán tan abajo que nos convertirán en las “mil tribus de Nueva Guinea”, en cortadores de cabezas.

En resumen, diría que el Dominium significa una libertad de opinión casi incontrolada (incluso la opinión más estúpida) pero que el Imperium de las repúblicas laicas unidas nunca admitirá, ni por un instante, la libertad de “hacer todo lo que se quiera”. Desde 1945, la Historia nos ha dado ejemplos claros y sangrantes de lo que no se debe hacer, que no deben reproducirse mañana.

Cuando Moscú llama a los “expertos”

Lo que ocurre en Rusia, desde hace dos años, es una completa locura. La economía debería haberse liberalizado paso a paso, desde abajo (11) hacia arriba, deteniéndose en cada etapa dos o tres años. En lugar de esto, los peores aventureros de la Finanza internacional fueron admitidos en Moscú. El producto del trabajo de tres generaciones de soviéticos sacado a subasta.

Los tiburones de Wall Street empiezan a interesarse excesivamente por la economía de la ex URSS. La Unión Soviética no tendría que haber aflojado su núcleo político, consintiendo en la separación de sus pueblos; incluso, aunque Lenin, en su incultura política (una herencia del nacimiento del marxismo hacia 1848) concediera (muy hipócrita e imprudentemente) el “derecho de autodeterminación”.

La partición política y militar de la URSS es y será un imperdonable error histórico. Un acontecimiento fatal e irreversible. La fuerza centrífuga destruirá en cinco años lo que las fuerzas centrípetas habían creado en cuatro o cinco siglos. Habría valido más, llenar las tiendas de salchichón y pan, favoreciendo la creación de un millón de pequeñas empresas (con entre uno y cincuenta empleados) Simultáneamente hubiese sido necesario reforzar la represión política contra todos esos “combatientes” del separatismo, la independencia y la autonomía.

Otro ejemplo de un comportamiento suicida de los nuevos dirigentes rusos es el de “sus viajes” a Washington, en lugar de aceptar la ayuda económica de Europa occidental. Desde un punto de vista histórico y geopolítico, los Estados Unidos son el enemigo particular de la URSS. La estrategia histórica de EE.UU. es dividir Europa y trocear Rusia. Durante cuatro siglos, Inglaterra llevó la misma política contra los reyes de España, contra Francia y Alemania. En la actualidad, Inglaterra ha dejado su puesto a Estados Unidos, pero hasta ayer mismo, aun buscaba minar incansablemente la destrucción de la principal fuerza continental capaz de unir el continente europeo en una federación: los Habsburgo de España, Napoleón o Guillermo II.

Rusia “sola” es un futuro “Brasil de las nieves”

La partición de la URSS es irreversible. La “gran Rusia” ya no tiene oportunidad alguna de ser una superpotencia. Hoy la Rusia “sola” es un país sin futuro, como Alemania desde 1945 y Francia desde 1962. Desde el punto de vista histórico, Alemania ha sido despojada de toda relevancia en 1945. A pesar de que hoy sea una gran potencia industrial, es completamente pasiva y carece de cualquier influencia en la arena internacional (12). Sí, ya han pasado cuarenta y siete años desde que Alemania no tiene política exterior alguna. En sí esto no es malo para la unidad de Europa.

La histeria nacionalista ha causado mucho daño a Europa: dos guerras suicidas en 1914 y en 1939. Si algún soñador aun espera que Rusia vuelva a ser la “Gran Rusia”, una potencia de primer orden; que sepa, desde ahora, que Washington aun guarda muchas armas. Washington ha jugado cínicamente la carta de Bagdad contra Teheran y después la carta de Ryad y la de sus cómplices en Damasco y en El Cairo, contra Bagdad. Washington tiene guardadas aun muchas armas para terminar, en caso necesario, la partición de la URSS y para ocuparse después de la partición de la propia Rusia.

Si es necesario, Washington jugará sin la menor duda la carta de Pekín o del mundo islamista (desde Pakistán hasta Marruecos) contra Moscú.

Hoy, Francia, Reino Unido y Alemania no son más que ficciones históricas de Estados independientes, simplemente parodias. Todos estos que se dicen “grandes” países ya no tienen política exterior. La guerra de Irak ha mostrado que Washington no necesita de Francia o del Reino Unido más que como proveedores de “fusileros senegaleses”

NOTAS:

(1) De 1981 a 1985 he publicado un cierto número de trabajos (algunos de ellos traducidos al ruso) adelantando la posibilidad teórica de Europa del Este al Oeste, repitiendo un escenario histórico llamado “macedónico” (Desde el año 338 a la revuelta de Galilea y Cirinea, Filipo de Macedonia realizó de facto la unificación de Grecia)
En estos trabajos la argumentación versaba sobre el método ideológico-militar apropiado para unir Europa de Vladivostok a Dublín. (el continente chino fue unificado hace veintidós siglos por un eminente político: Tsin Chihuanti de la dinastía Tsin (221-206) Estado centralizado, dirección burocrática, subordinación de los señores feudales y construcción de la Gran Muralla china) Los últimos acontecimientos han hecho olvidar el miedo al ejército soviético y la repulsión hábilmente mantenida contra el comunismo. En 1992 la solución “macedónica” aparecía ya inadecuada a diferencia del periodo 1982-1984. Hoy deberíamos elaborar un concepto para retomar todo el territorio soviético para la construcción de la Gran Europa, formularlo y desear ardientemente su realización.
El concepto infantil y antihistórico de la “Comunidad de Estados Independientes” propuesto por el cándido Gorbachov, no tenía la más mínima posibilidad de éxito. Era un niño muerto al nacer. Lo absurdo de su semántica es evidente: “comunidad de independientes” (sic); se podría también hablar de parejas de católicos devotos practicantes del amor libre…

(2) Roma era un Estado político con miras a la expansión de sus fronteras. No lo fueron en el aspecto teórico las ciudades de Esparta, Atenas y Tebas, con su concepto paralizante de la “ciudad-Estado inmanente y eterna” Aproximadamente dos mil años más tarde, Prusia se convirtió también en un Estado político en expansión. Ni siquiera semejante expansión implica necesariamente la conquista. Un ejemplo concreto de esto: si durante los años 1950-1955, en plena Guerra Fría, los Estados Unidos nos hubiesen propuesto una integración política de Europa Occidental en una honesta y sincera estructura “atlántica”, hubiésemos sido testigos del nacimiento de una República Atlántica, que se hubiera extendido desde San Francisco a Venecia y de Los Ángeles a Lübeck. Doy este ejemplo para que el lector pueda distinguir entre un imperialismo habitual de sometimiento y un imperialismo de integración.
Una capacidad tan evidente de expansión es la que hubiese tenido también una República Europea Unitaria. Todos mis conceptos geopolíticos postulan la necesidad de preservar la vitalidad de un Estado-nación. Yo utilizo la geopolítica con el fin de crear y describir el concepto de la vitalidad de la República.
Soy un teórico de la geopolítica, mientras que Haushofer y Spykman estaban entre sus ideólogos. Ambos eran imperialistas mal disimulados. La diferencia entre el teórico y el ideólogo es inmensa. Haushofer no hizo otra cosa que racionalizar su pangermanismo bestial. Su concepto del bloque “Berlín-Moscú-Tokio” no era otra cosa que un disfraz racional para sus ficciones pangermanistas. En cuanto a Estados Unidos, ellos se refieren a su “Manifest Destiny”. Es una geopolítica ideológica. mesiánica, nacida de una imaginación, que a su vez nace de la lectura habitual de una literatura paranoica y con trazas de textos bíblicos. Weinberg enumeró los títulos reveladores de esta paranoia histórica: “predestinación geográfica”, “misión de regeneración”, “poderes de policía internacional” Los psicólogos encontraron aquí temas para reflexionar y entretenerse.
Mi concepto geopolítico es completamente diferente. Diría que “el avance industrial y tecnológico” particularmente en Estados Unidos deberá o podrá crear una situación por la cual estos últimos administrarán razonable y honestamente un Estado continental que se extendería desde Alaska hasta Patagonia: en lugar de “pasear” su flota de manera provocadora por el Mar de China y por el Mediterráneo. Las teorías geopolíticas ideológicas operan en términos de subordinación y/o explotación, mientras que la geopolítica teórica “en estado puro” se ocupa del desarrollo y la construcción de Estados vivos.

(3) José Cuadrado Costa « Insuffisance et dépassement du concept marxiste-léniniste de nationalité » octubre 1984, en « Conscience Européenne » N° 9, Charleroi, Belgique. (concept de « nationalité » dans Marx, Engels, Lénine, Staline, Ortega y Gasset et Jean Thiriart) Publicado en español, francés y ruso.

(4) Es absolutamente necesario leer este trabajo de Daniel Guérin (“L’Anarquisme” Poche, Gallimard) Todas las estupideces del romanticismo del XIX están aquí descritas. Es difícil encontrar a alguien más lelo y estúpido que Proudhon. Describía un mundo idílico, el mundo de las “federaciones de federaciones” No previó las guerras de Moldavia, Croacia y de Armenia con su objetivo de destrucción brutal de la “minoría de las minorías” y ¡partiendo de un solo tiro!

(5) Jose Ortega y Gasset, « La Révolte des Masses », Editions Stock 1961 ; Jose Ortega y Gasset, « La vocation de la Jeune Europe », Revue de la SS Universitaire « LA JEUNE EUROPE », Berlin 1942, Cahier 8.

(6) Jean Thiriart, « L’EUROPE : Etat-Nation Politique », revue « Nationalisme et République » N° 8,
Junio 1992 ; 25, Cours Foch 13640, La Roque d’Antheron (France)

(7) Desde hace ya más de un cuarto de siglo he desarrollado así el concepto de Europa: a) un Estado unitario, b) (una Europa) de las naciones europeas. El general de Gaulle quería una Francia fuerte (y unida) en una Europa impotente (confederal). A Europa no le gustó esto y como Maurras se encontró en un impasse. En 1965, el autor alemán Heinz Kubi me atacó a propósito de los antiguos profetas de la Gran Alemania, a los que se supone que yo debía pertenecer. Kubi escribió: “¿Europa, una nación? La paradoja del paisaje político en Europa occidental es que los mismos que se oponen (sobre la cuestión europea: gaullistas-federalistas y thiriaristas-unionistas –J Th.) son partidarios del mismo concepto de Estado. Para de Gaulle sería impensable que el Estado pudiera ser otra cosa más que un Estado nacional, puesto que la nación es la única base legal de la política. El mismo concepto es mayoritario en una fracción de la oposición europea (“Jeune Europe”- J. Thiriart) Ésta última quiere salir del marco nacional, pero no puede proponer ninguna forma de Estado aparte del Estado nacional. Quieren, pues, sustituir en un Estado nacional europeo a los Estados actuales. Sueñan con una nación europea, y esto no es casualidad, porque respecto a esta cuestión están de acuerdo con los profetas de la “Gran Alemania” y con otros fascistas del pasado” (ver página 312 de la edición francesa. PROVOKATION EUROPA, Kiepenheuer und Witsch, Köln-Berlin, 1965. Traduction française : « Défi à l’Europe », Seuil, 1967)
He aprendido demasiado de la derrota de la “Gran Alemania” racista durante la guerra y también después, durante mis años de reclusión. He sacado de ahí una lección útil del hecho de que el Estado racialmente unido (el de Hitler) no puede entenderse sin constantes guerras. Por consiguiente, en mi sombría celda he elaborado el concepto del Estado político (no racial) unido y expansionista. He tomado y desarrollado los conceptos de Siéyès y de Ortega y Gasset, el concepto de nación política debe encardinarse en un destino superior, un destino europeo.

(8) Con ocasión de una reunión, el 7 de septiembre de 1789, el abad declaró y repitió sin ambigüedades: “Solo la Nación es soberana. La Nación no conoce ni órdenes, ni clases, ni grupos. La soberanía no puede ser ni dividida, ni trasmitida” Ver Colette Clavreuil, « L’influence de la théorie d’Emmanuel Siéyès sur les origines de la représentation en droit public », thèses de doctorat, Université de Paris, 1982 ; Jean-Denis Bredin, « Siéyès, la clé de la Révolution française », Editions de Fallois, Paris 1988 ; Paul Bastid, « Siéyès et sa pensée », réédition Hachette 1970.
Nadie ha podido formular el concepto de Estado unitario mejor que Siéyès. En cuanto a mí, transfiero este concepto de República unitaria e indivisible a mis reflexiones sobre la creación de una república imperial de Dublín a Vladivostok. Al igual que Siéyès, estoy cansado de todas estas teorías federativas, fuente de amenazas de guerras civiles y de separatismos territoriales.

(9) Para alguien que haya recibido una formación científica, todas nuestras lenguas son medios de expresión demasiado débiles, confusos y caducos. El lenguaje científico es unívoco, la lengua literaria es ambigüa. Por esta razón, los “escritores” no se expresan tan claramente en sociología o en política. Ver la obra fundamental de Louis Rougier « La métaphysique et le langage » Denoël 1973. Es un hecho en todo el mundo, el inglés es ya inevitablemente la lengua común de la ciencia y la tecnología. El instituto Pasteur de Paris no publica nada en francés, todos sus trabajos son publicados en inglés.

(10) Paul D. Mac Lean, « Les trois cerveaux de l’homme », Robert Laffont 1990 (traducción francesa) ; Arthur Koestler, « Le cheval dans la locomotive ou le paradoxe humain », Calmann-Lévy 1968 ; ver capítulo XVI, « Les trois cerveaux ». Koestler se dirige a los lectores instruidos. Mac Lean escribe para el lector familiarizado con la neuro-psichologia del cerebro.
Sergey Chakotin, « La violence des foules par la propagande politique », Gallimard 1952. Chakotin es un discípulo y un partidario de Pavlov. Su libro « La violence des foules » est un obra fundamental, indispensable para aquellos que quieran profundizar en esta cuestión.
Otto Klineberg, « Psychologie Sociale », Presses Universitaires de France 1967.
José M.R. Delgado, « Le conditionnement du cerveau et la liberté de l’esprit », Charles Dessart, Bruxelles 1972 (traduction française).
Jean-Didier Vincent, « Biologie des Passions », Seuil 1986.
Marc Jeannerod, « Le cerveau-machine », Fayard 1986. Guy Lazorthes, « Le cerveau et l’esprit – complexité et maléabilité », Flammarion 1982.

(11) Jean Thiriart et René Dastier (1962-1965), « Principes d’économie communautaire », 170 páginas ( 1986). Una obra completa sobre las teorías socio-económicas de Jean Thiriart (el socialismo a escala europea : el comunitarismo) Hay también una breve exposición de esta doctrina en un pequeño volumen de cuarenta y dos páginas: Yannik Sauveur “Esquisse du communitarisme” (1987) Y finalmente el artículo de JeanThiriart “Esquisse du communitarisme” publicado en “La nation européenne” Nº1, febrero 1966,
El actual régimen ruso está acometiendo la liberalización de la economía de manera más perniciosa posible. Primero han pedido ayuda a los tiburones de la Finanza internacional, que es lo último que hay que hacer. Y Yeltsin lo ha hecho, demostrando que es un profano, un hombre sin conocimiento alguno en los terrenos de la economía y la Historia
Habría sido mucho más correcto : a) liberalizar inmediatamente todas las empresas con una plantilla entre uno y cincuenta empleados. b) en dos o tres años liberalizar las que tuviesen un personal de entre 50 a 100 personas.
Habría hecho falta proceder de abajo hacia arriba, desde la liberación inmediata de las pequeñas empresas a las de talla muy grande en seis u ocho años. La libre empresa estimula el trabajo. Es imposible decir lo mismo de la Finanza internacional especulativa, que no busca más que beneficios inmediatos. No hablaremos aquí del enorme margen que existe entre el capital industrial (Ford, Renault, Citröen) y el capitalismo bancario especulativo (El Fondo Monetario Internacional) Cientos de páginas de investigación económica por Dastier y Thiriart (1962-1965) están consagradas a este tema. Simplificando mucho se puede decir que el comunitarismo significa una economía completamente libre para las empresas con un personal de hasta 50 empleados, una economía regulada para las de más 500 empleados; una ecnomía controlada para las de más de 5000 empleados y una economía de Estado para las de más de 50000. Es un sistema de “geometría variable” a medio camino entre el capitalismo industrial y el socialismo clásico.

(12) La Alemania moderna es un gigante económico por una parte y un enano político por otro lado. Es un país históricamente “vaciado” desde 1945. La Alemania actual es una de las zonas de explotación de la economía política con base en Wall Street.

List ha demostrado brillantemente la diferencia entre economía cosmopolita y economía política. Partiendo de esta diferencia, Thiriart construyó la teoría económica de potencia por oposición a la economía americana centrada en el beneficio.

Hay un excelente análisis de las ideas de List por el autor americano Edward Mead Earl (ver Edward Mead Earl dans « Makers of Modern Strategy », Princeton University 1943) En 1980 la editorial Berger-Lavrault ha publicado esta obra traducida al francés con el título : « Les maîtres de la stratégie » (chapitre 6 : « Adam Smith, Alexander Hamilton, Friedrich List : les fondements économiques de la puissance militaire »)
List pasó numerosos años en los USA. Decía que “las riquezas son inútiles sin la unidad y la potencia de una nación” Sobre la calidad analítica de su trabajo, Edward Mead Earl escribió que podría ser digno de estar incluido en una antología de estudios geopolíticos.

Fuente: Jean Thiriart

Extraído de: Página Transversal

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Esta entrada fue publicada el 04/06/2014 por en Autores, Eurasianismo, Geopolítica, Jean Thiriart, Reflexiones.
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